10 jun. 2011

Confesiones de una mascara de Yukio Mishima

Es un libro brillante, concentrado (puesto que se habla de muchos temas: la Segunda Guerra Mundial y su impacto en la sociedad Japonesa, el reflejo de costumbres como el Hanami, la homosexualidad, la idea de suicidio...) de forma directa, breve (poco más de 300pg) con un lenguaje refinado y poético, es sin duda un drama deslumbrante escrito en primera persona y con un solo personaje tan complejo y rico que es capaz de llenarlo todo por completo.

Frases de Confesiones de una mascara de Yukio Mishima:

- Sentí entonces un gozo que casi podría definir como terror (...). Ésa ha sido, desde entonces, la actitud con la que me he enfrentado a la vida: querer escapar de todo lo esperado con excesivas ansias, de todo lo que previamente había adornado exageradamente con mis fantasías.

- La belleza de la ciudad era, ni más ni menos, la belleza de sus heridas.

- Su rostro desprendía algo como una sensación de sombría superioridad. A lo mejor era la expresión del sentimiento que queda cuando la autoestima de uno va siendo paulatinamente lastimada.

- Se trata, mas bien, de un vértigo mental, la conciencia de estar a punto perder el equilibro interno (...); era un impulso de suicidio, un impulso sutil y misterioso al que las personas se entregan muchas veces sin darse cuenta.

- Lo que me tentaba no era la consumación del deseo, sino la <> pura y simple como tal.

- Esperaba la muerte con una dulce esperanza. Como he mencionado más de una vez, el futuro presentaba una carga pesada para mí. Desde el principio me oprimía la idea de vida con todos los deberes que conllevaba.

- Estos desgraciados había visto cómo el fuego había arrasado todos los indicios que determinan su existencia como seres humanos (...) sus relaciones humanas, sus amores, sus odios, sus razones, sus bienes.

- ¿Por qué motivo estamos todos cargados con la obligación extraña de destruir todo, de cambiar todo, de confiar todo a las circunstancias?.

- En realidad, el matrimonio podía ser para mí algo de << extrema importancia>>, de una importancia capaz de ponerme los pelos de punta...

- Eres una chica piadosa. Tal vez esa ésas la causa por la que pareces gozar de una paz interior tan grande. Tan grande que me da miedo...

-El sufrimiento verdadero llega siempre paulatinamente

- Necesitaba consolarme. A menudo acudía a unas veladas que tenía lugar en casa de un viejo amigo aun sabiendo que sólo me dejaban las heces de una charla vacía y un regusto amargo.

- En realidad lo que estaba experimentando era la fatiga corrosiva de la negligencia, de la disipación, de una pereza corrompida y de una vida sin futuro posible.

- Pero, una vez más, el <>; se había interpuesto entre nosotros tres, como hacen las malas hierbas, de modo que era por lo tanto imposible expresar francamente nuestros sentimientos sin que se cruzara alguna sombra de orgullo, vanidad o reserva.

- Las emociones, en efecto, no siguen un orden fijo. Antes bien, y al igual que las partículas del éter, prefieren revolotear con libertad y flotar eternamente trémulas y cambiantes.

1 comentario:

aintervalos dijo...

Más allá de la simple confesión de una sexualidad intensa e irrefrenable, la narración se torna, por momentos, en una angustiosa negación de sí mismo. El relato, inserto en el segundo cuarto del siglo XX, abarca desde el mismo momento del nacimiento de su protagonista, Koo-chan, hasta el instante en el que finalmente éste percibe que jamás podrá desprenderse de su máscara, que su vida siempre consistirá en un forzado disimulo.
Reseña completa: http://www.aintervalos.com/2012/09/confesiones-de-una-mascara-yukio-mishima.html